20090319

Interpretaciones KETER.BET




"Dijo BABA SHAUL : El frutero ,cuando prueba las sandias de su huerto, no prueba las mas maduras que al darles un golpe ya se parten; él prueba las sandias a punto que, aunque las golpea varias veces, no se rompen. De la misma manera, El Ein Sof no prueba a los inmaduros que no pueden soportar la prueba. ¿A quién prueba? - a los maduros esos que estan a punto con la kabalah .Primeramente, para toda instancia es necesario que haya una cualidad y una medida específica. El hombre que carezca de esta cualidad no podrá llegar al propósito último de dicha instancia. El propósito de los trece atributos universales filosoficos hebreos consisten en formar en el ser humano las cualidades que precise, las cuales pueden ser comparadas a la materia prima necesaria para la fabricación de un kli utencilio.Quien otorga entendimiento al gallo para diferenciar entre el Día y la Noche”La primera diferenciación escrita en la Torá Biblia AT es: “Vio Dios que luz era buena; y separó Dios entre la luz y las tinieblas. Llamó Dios a la luz ‘día’, y a las tinieblas llamó ‘noche’. Fue la noche y la mañana; el primer día” (Génesis 1). Esta fue la primera “vista” y la primera separación que se menciona en la Torá.Podemos aprender de aquí que la intención del versículo no se limita únicamente a una “vista” física, sino también a una vista divina, ya que es gracias a esto que reconocemos la bondad que hay en la luz, y a partir de ella se hace posible separar entre la luz y la oscuridad.Esta “vista” halla su expresión concreta en el gallo (Sejví). El gallo posee una percepción natural que la permite cacarear para anunciar los cambios en el tiempo ocurridos cuando el hombre todavía no los ha percibido.Nuestros Sabios declararon que el gallo posee la capacidad para saber el momento en que Di-s se enfurece. Podemos entonces preguntarnos: ¿por qué tenemos nosotros que bendecir que porque Di-s le ha dado esta capacidad al gallo? No encontramos ningún otro caso en el que se tenga que bendecir por los dones que Di-s ha otorgado a los demás seres vivos. Además, resulta extraño que tengamos que incluir esta bendición junto con las demás bendiciones matinales, las cuales tienen como tema aspectos que guardan relación sólo con el hombre.Por lo demás, también hay que descubrir por qué nuestros Sabios escogieron este nombre (Sejví) para designar al gallo en esta bendición, y no otro de los varios nombres que se le dan en hebreo,como ternegol.El Rosh (Rabeinu Asher) comenta así lo dicho por el Talmud en el tratado Berajot 60b: “El corazón es llamado Sejví, como está escrito, ‘¿quién ha dado entendimiento a mi corazón?’ (Job 38). El corazón es el que entiende y es por medio del entendimiento (Biná) que el hombre distingue entre el día y la noche. Y debido a que el gallo también comprende esto mismo (en árabe el gallo es llamado Sejví), instituyeron esta bendición para ser dicha al escucharse el canto del gallo. No obstante, aun si no ha escuchado el canto del gallo podrá recitar esta bendición, ya que no es sino una bendición de agradecimiento a Di-s por habernos otorgado entendimiento y comprensión, y nos ha provisto de todas nuestras necesidades, pues si un hombre se encuentra encerrado en un cuarto oscuro podrá distinguir la llegada del día por medio del canto del gallo”.En efecto, el Tárgum arameo explica así el versículo de Job de donde se extrajo esta bendición: “¿Quién ha puesto sabiduría en las partes internas o quién ha dado entendimiento al corazón?” (Job 38).


El gallo es llamado Sejví en el lenguaje de nuestros Sabios, pero también significa “corazón”, pues, como dice Rashi, el corazón es “el que anticipa y calcula las consecuencias”. Según Ibn Ezra, Sejví significa ‘corazón”, como en el pasaje que dice: “Pasaron las elucubraciones de mi corazón”. También se utiliza esta misma palabra para designar diseños grabados, como en el caso de los diseños grabados en piedra. Según esta opinión, estas formas o diseños son los pensamientos profundos del ser humano.3. Corazón-galloComo dijimos anteriormente, la palabra Sejví posee connotaciones: corazón y gallo.Nuestros rabinos decidieron escoger uno de estos dos significados y dejar el otro, y esto es algo que requiere de clarificación.El gallo, como mencionamos más arriba, posee una percepción natural del tiempo. supuesto generalmente aceptado es que la comprensión que el corazón posee de las cosas si es intelectual.Quizás podríamos decir que es justo aquí que se halla el equívoco. El corazón del hombre posee un sentimiento natural semejante al del gallo y es a través de él que es capaz de discernir entre la luz y la oscuridad, las cuales son también lo bueno y lo malo. El significado general de la oscuridad es lo material y el significado de la luz es lo espiritual.Di-s ha colocado este sentimiento en el corazón de cada ser humano, como está escrito: “¿Quién ha puesto la sabiduría en las partes internas y quién ha dado entendimiento al corazón?” esto demuestra que el corazón posee entendimiento de una manera natural. Este sentimiento se identifica con la luz que Di-s creó en el primer día de la creación, por medio de la cual el hombre podía ver de un confín del universo al otro. Esta luz, sin embargo, fue ocultada debido a las malas acciones de los malvados (Bereshit Rabá 11).Esta comprensión natural fue plantada en nuestros corazones desde el principio de la creación, desde el momento en que Di-s dijo: “Sea la luz; y fue la luz”.Esta luz, oculta en las profundidades internas de todo ser creado, es expresada por el gallo como un discernimiento del tiempo. Por supuesto, también podemos descubrir esta misma luz en el hombre.Al parecer, esta es la capacidad que poseemos para discernir entre una cosa y otra.Cuando el hombre alcanza a poseer esta capacidad de discernimiento deberá tener conciencia de que no constituye una facultad humana, sino que le fue dada como parte de lo que el Creador implantó en su corazón al decir: “Sea la luz”.Es por esta razón que bendecimos a Di-s por ser Él quien “otorga discernimiento al corazón (gallo) para discernir entre el día y la noche”, puesto esto es lo que posibilita la distinción entre la luz y la oscuridad.Por otra parte, la razón por la que nosotros no sentimos el cambio del tiempo de la misma forma que lo hace el gallo no constituye una carencia intrínseca de nuestros corazones. Lo que sucede es que el hombre, debido a sus pasiones y sus pecados, pervierte sus sentimientos y daña su capacidad para hacer uso de su libre albedrío para distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo espiritual y lo físico.El hombre mismo acalla sus sentimientos verdaderos. Se dice, por tanto, que los grandes justos del mundo sentían los cambios en el tiempo.El gallo, en hebreo, también es llamado “Gever” (vocablo utilizado generalmente para designar al hombre, debido a su connotación de poder de auto-control: Gevurá). La razón de esto es que sólo quien sea capaz de controlar sus impulsos y dominarlos podrá alcanzar la capacidad de discernimiento.4. “Derej Eretz se aprende del gallo”El Talmud declara: “Dijo Rabí Yojanán, ‘si la Torá no hubiera sido entregada, hubiéramos podido aprender... Derej Eretz (las reglas sociales) del gallo, el cual primero apacigua (a su pareja) y después se aparea. ¿Y cómo es que la apacigua? Dijo Rabí Yehuda en el nombre de Rav –esto es lo que se dice- ‘te compraré un vestido que te llegará hasta los pies’. Después de eso (del apareamiento) le dice: “que (el gato) me arranque la cresta si es que tengo para comprártelo y no lo hago” (Eruvín 100b).La definición de “Derej Eretz” es el comportamiento del hombre en el mundo material. Nosotros utilizamos el mundo material con el propósito de satisfacer nuestras necesidades. Nuestros Sabios nos quieren decir con este pasaje que debemos apaciguar a las criaturas que utilizamos como medios para alcanzar nuestros objetivos. Esto es lo que significa “Derej Eretz” (literalmente, “el camino del mundo”), es decir, el camino de vida que la Torá nos enseña.Si no aprendemos esto de la Torá, ello es como si la Torá no nos hubiera sido entregada en cuanto a este punto, y esta sabiduría se halla implantada firmemente en la naturaleza del ser vivo que conoce la distinción entre el día y la noche. Ya dijimos que este mundo –en sí mismo- es denominado “oscuridad”. El hombre es capaz de utilizar el mundo y de obtener beneficios de él mediante la luz. El método correcto de utilización del mundo es aquel en el cual el hombre “cubre” al mundo material y ni ve ni sabe ni se interesa por ninguna cosa del mundo que no sea el beneficio correcto que él extrae del mismo. Por medio de esto otorgará valor al mundo material y lo honrará, sintiendo así la obligación de “apaciguarlo” por haberlo utilizado como medio para la obtención de sus objetivos personales. Si coloca sobre el mundo una cubierta de la cabeza a los pies, demuestra por medio de ello que su propósito no es explotarlo momentáneamente sino, por el contrario, imbuir de su luz personal la oscuridad que posee y engendrar de él. De este modo otorga perpetuidad a este mundo oscuro y pasajero, como Di-s mismo declaró a propósito de la tarea del hombre en el mundo: “Para trabajarlo y preservarlo” (Génesis 2:15).<>

La “Mishná” fue recopilada por Rabí Yehudá Hanashí y sus alumnos como necesidad imperante ya que la “Ley Oral” perdía su unicidad, y para salvarla Rabí Yehudá Hanashí se tuvo que basar en el párrafo ¡Et Lahashot La “Hashem” Eferu Torateja!, ¡En momentos de emergencia sobrepasarán Tu Torá!, ya que la misma Mishná nos enseñó que al igual que los escritos no se pueden recitar de memoria, entonces, la Ley Oral no debe escribirse.
Entre las razones por la que no debe recitarse de memoria un texto de la Torá, encontramos la exactitud de los escritos y las enseñanzas de las mismas, donde la carencia de una letra o la repetición de la misma, el uso de sinónimos y la repetición de expresiones, son la fuente de infinidad de instrucciones. Solamente “lo escrito” y la exigencia por su importancia fueron el “seguro” que tras miles de años, después de su transmisión y de centenas de diferentes situaciones como diásporas, persecuciones y decretos, el Pueblo de Israel puede estar seguro sobre la veracidad de la Torá.
La obligación de “enseñarla” de transmitirla a las próximas generaciones, pudo realizarse cuando la Torá nos prohibió escribir la “Ley Oral” por lo que todos los interesados no pudieron confiar en un legado escrito que se pudiera transmitir por generaciones, sino que la prohibición de escribirla forzó a tener que enseñarla.
Las diferentes ideas y opiniones que generalmente encontramos en la Mishná y mucho más en el Talmud no son la consecuencia de equivocaciones ni de malas enseñanzas de generaciones anteriores, sino todo lo contrario, son la autenticidad de la pluralidad de la Torá.
“Setenta caras de la Torá”, “Shivim Panim La Torá”. El Talmud en el Tratado de Shabat comparó las enseñanzas de la Torá como el golpe de un martillo en el hierro, en el que todas las chispas, aunque tomen direcciones contrarias, provienen de la misma fuente. Asimismo, todas las enseñanzas, tanto de la Mishná como del Talmud como de lo expresado por nuestros Sabios en épocas posteriores, aunque nos parecieran contradictorios, proceden de la misma fuente, y sobre la base de ellos tienen que ser discutidos y demostrados.
No es posible decidir qué versión de las “setentas” versiones debemos aceptar o no como verdadera, pues todas desde el momento en que emanan de la verdad de la Torá, todas absolutamente todas son verdaderas, sino cual deberá ser la que “obligue” a mi comportamiento “Halajá” (camino), como nos enseñó la Torá: “Ajarei Rabim Lehatot”, “Tras la mayoría, la decisión”. En cada generación “su mayoría”, no la mayoría de los que no saben ni la mayoría de una casta impuesta, sino la mayoría de los Sabios a la que no tenemos el derecho de pertenecer, sino que tenemos la obligación de participar: “Talmud Torá Kenegued Kulam”.
El estudio de la Torá es comparado con la realización de toda la Torá. “Vedarasta”, “E indagarás”; la obligación de indagar, de no recibir las palabras de la Torá como axiomas o tabúes.
La Torá no obliga a realizarnos esa serie de preguntas con respecto a todos sus preceptos: por qué, de dónde se aprende, cuándo, cómo, etc. Esa es la base del Talmud, la pregunta como principio y como incentivo la indagación. “Vedarasta”, “E indagarás”.
El Talmud llega a nosotros en un idioma extraño “el arameo”, y muchos intentos de traducirlo a otros idiomas, como al propio hebreo, resultaron fallidos ya que el Talmud tiene su propia “neshamá”, que no puede ser trasplantada a ningún otro lugar, para así poder entender la discusión entre Abayé y Rabá, o entre las escuelas de Shamai e Hillel, o entre Rabán Gamliel y Rabí Yehoshúa. No es suficiente con saber la traducción de las palabras y entender el tema, sino que hay que “vivirla”.
Muchas traducciones se han hecho del Talmud pero ninguna puede sustituir al “estudio vivo” donde se pierde el concepto de maestro-alumno y donde la discusión lleva a lo que dijeron Nuestros Sabios: “Mucho aprendí de mis maestros, más de mis compañeros y mucho más de mis alumnos”.
En este nuevo proyecto intentaremos facilitar el entendimiento de las palabras, pero siempre faltará la discusión, por lo que esperamos que gracias a los medios que la tecnología nos facilitó podamos suplir en parte dicha falta y que todos los medios de comunicación de Internet sean utilizados para la verdadera función que el Creador les encomendó..


Cuando un rey humano construye un palacio, las gentes vienen y le critican: “Si las columnas fueran más, se vería mejor. Si las paderes fueran más elevadas, sería mejor. Hubiera sido preferible un techo más elevado." Pero nunca se ha dado el caso de que un hombre diga: "Hubiera preferido tener tres ojos, tres manos o tres pies, o bien, caminar sobre mi cabeza o tener la cabeza vuelta hacia atrás." Si podemos expresarnos así, se debe a que el supremo Rey de reyes, el Santo bendito sea y su corte de ángeles, decidieron acerca de cada miembro que el hombre tiene y lo colocaron en su lugar preciso. Bereshit Rabá 7:1 La Escuela de Shamái sostenía que primero se creó el cielo y después la tierra. La Escuela de Hilel afirmaba que primero se creó la tierra y luego el cielo. Cada una de las dos escuelas ofrecía sus razones en apoyo de su opinión. La Escuela de Shamái comparaba el asunto con un rey que construye un trono para sí y luego un taburete para sus pies, pues el Santo bendito sea dijo: "El cielo es mi trono y la tierra el estrado de mis pies” (Yeshayáhu 61:1). La Escuela de Hilel hacia la comparación con un rey que edifica un palacio. Primero construye los pisos bajos, y luego los altos. Rabí Shimón bar Yojáí observó al respecto: "Estoy asombrado como estos padres del mundo, las Escuelas de Shamái y de Hilel, pueden diferir sobre esta materia. Declaro que ambos, el cielo y la tierra, fueron construidos como una olla y su tapadera, como está dicho: "Cuando yo los llame, se levantarán juntas (Yeshayáhu 48:13). Preguntósele entonces: "En ese caso, ¿por qué se menciona en las Escrituras a veces primero la tierra y luego el cielo y otras veces el cielo antes que la tierra?" El contestó: "Precisamente para enseñar que tienen el mismo valor." Bereshit Rabá 1:15Preguntó Rabí Shimón ben Yehotzadak a Rabí Shemuel bar Nejemiá: Tú conoces las Agadot, explícame cómo creó el Bendito sea su nombre el mundo. Este contestó:- el Bendito sea su nombre, cuando decidió crear su mundo se envolvió en su luz y lo creó, pues está escrito: "El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina”. (Tehilim 104:2) Dijo Rabí Yehudá:- ¿¿Con qué puede ser esto comparado? Con un rey que deseaba construir un palacio y todo estaba rodeado de tinieblas. ¿Qué hizo? Prendió una antorcha y después construyó el palacio. Así hizo el Bendito sea su nombre, cuando creó el mundo todo estaba obscuro, ¿qué hizo? - se envolvió en su luz y lo creó. Tanjumá, Vaiyakel 7, 123-124 Grande es la paz, que cuando el Bendito sea su nombre creó el universo hizo la paz entre las alturas y las profundidades. Pues está escrito: -"En el principio creó Dios los cielos y la tierra" (Bereshit 1:1). En el segundo día creó de las alturas, pues está escrito: "Haga expansión en el medio de las aguas… y llamó a la expansión: cielos (Ibid 1:6-8). En el tercer día creó de las profundidades - "Y dijo Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos…Y llamó Dios a la parte seca tierra, y a la reunión de las aguas llamó mares (Ibid 1:9-10 ) . En el cuarto día creó de las alturas - "Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el día de la noche.” (Ibid 1:14). En el quinto día creó de las profundidades - "Produzcan las aguas reptil de ánima viviente (Ibid 1:20). En el sexto día salió a crear al hombre, dijo: "Sí lo creo de las alturas, éstas seran más que las profundidades en una criatura. Si lo creo de las profundidades, éstas serán más que las alturas en una criatura. ¿Qué hizo? Lo creó conjuntamente de las alturas y de las profundidades, pues está escrito: "Formó pues Dios al hombre del polvo de la tierra (Ibid 1:7) -de las profundidades; "y alentó en su nariz el soplo de la vida (Ibid)-de las alturas. Vaikrá Rabá 9:9 .Todo lo hizo bello en su tiempo” (Kohelet 3:11). Este versículo se ha interpretado en la forma siguiente: El universo fue creado en tiempo apropiado y no fue conveniente que el universo fuese creado antes. Uno puede deducir de ello que el Santo, bendito sea, creó varios mundos y los destruyó, hasta que formó el nuestro y dijo: "Este mundo me agrada, mientras que los otros no”. Bereshit Rabá 9:2 Según Rabí Yitzjak, lo primero que se creó fue la luz. Ilustró su opinión con la parábola de un rey que deseaba construir un palacio en un lugar sumido en la obscuridad. ¿Qué hizo el rey? Antes que nada, mandó prender antorchas y luces, para fijar cómo debían ser construidos los fundamentos. Asimismo Dios, creó primero la luz. Rabí Nejemiá opinó que primero fue creado el mundo. Lo ilustró con la parábola de un rey que construyó primero un palacio y luego lo adornó con antorchas y lámparas. Bereshit Rabá 3:1 .El Talmud o en su traducción al arameo, Guemará, “enseñanza”, fue escrita o recopilada por Rabina y Rab. Ashí para recoger todas las diferentes ideas y “lógicas” desarrolladas a lo largo de los años de la post-Mishná. Rabina y Rab Ashí recopilaron todos los comentarios, enseñanzas y discusiones que se habían ido desarrollando en las diferentes escuelas talmúdicas de Babilonia bajo el nombre “Talmud Babilónico” o Guemará, a la par que lo hicieran en Eretz Israel con el “Talmud Yerushalmi”.Este año, el movimiento israelí pro-derechos animales "Latet Lijiot" (Dejar vivir) ha dado un paso más en su oposición a esta práctica, que tilda de "matanza innecesaria", con la creación de "Brigadas Anti-Kaparot". Pertrechados con videocámaras, estos activistas han visitado barrios de Tel Aviv, una ciudad mayoritariamente secular, para grabar el sangriento ritual y, cuando acabe el Yom Kipur, denunciar a sus autores en comisaría. "Honestamente, no esperamos que arresten a nadie, al tratarse de una costumbre , pero queremos dejar claro que la matanza de aves no es una obligación, sino una costumbre que tiene alternativas", explica el , portavoz de Keter Tvvi Peker"".Por ejemplo, muchos religiosos hacen el rito con unas monedas, que después dan a familias sin recursos; con una pieza de cerámica, que luego rompen contra el suelo; o incluso con gallos de plástico. En el pasado, destacados sabios judíos de la Península Ibérica, la histórica Sefarad, como Maimónides o Yosef Caro, también se opusieron a esta práctica.Pero, ¿cuál es el problema en sacrificar aves cuyo futuro es, tarde o temprano, el matadero?, inquieren los defensores de esta práctica. El rabino jefe de Safed, , recuerda en este sentido que el ritual judío de sacrificio es el menos doloroso para el ganado y que la Torá (Pentateuco) no prohíbe el uso de animales para trabajar o alimentarse. "Las aves sufren más en las Kaparot", responde Gavvai, "pues a menudo llegan a su fin heridas y deshidratadas".Los gallos y gallinas se vendían estos días por las calles hacinados en cajas y, en algunos casos, faltos de agua y comida. Y la Torá sí que prohíbe expresamente causar un "daño innecesario a los seres vivos", Las Kaparot no aparecen mencionadas en la Torá ni en el Talmud (compendio de leyes e interpretaciones de la ley ortodoxa judía). Fueron abordadas por primera vez en el siglo 9 por eruditos judíos, que decían que, ya que el término hebreo 'guever' significa a la vez hombre y gallo, el castigo del ave puede sustituir al de la persona", explica en un artículo académico que no compartimos.


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